Fue declarado Parque Natural en virtud de
la ley 2/1989 de 18 de julio de la comunidad autónoma
de Andalucía. La ley estatal 4/1989 de 27 de marzo,
de conservación de los espacios naturales y de
la flora y fauna silvestre define la figura administrativa
de parque del siguiente modo: "Los parques son áreas
naturales, poco transformadas por la explotación
u ocupación humana que, en razón a la belleza
de sus paisajes, la representatividad de sus ecosistemas,
o la singularidad de su flora, de su fauna o de sus formaciones
geomorfológicas, poseen unos valores ecológicos,
estéticos, educativos y científicos cuya
conservación merece una atención preferente..."
La catalogación del área como parque natural
supone el establecimiento de una serie de restricciones
dentro de los limites protegidos. Así, se prohíben
acciones tan comunes como encender fuegos en sitios no
autorizados, acampar fuera de las zonas permitidas y en
general todo tipo de actividades que atenten contra la
conservación de los hábitats naturales o
alteren el normal desenvolvimiento de la fauna en
el interior del espacio. El incumplimiento de los preceptos
legales podría dar lugar a sanción administrativa
y, en casos de especial gravedad, a responsabilidad civil
y penal.
El Parque natural del acantilado y pinar de Barbate es
el de menor extensión
de toda Andalucía (2957 hectáreas) de las que 940 corresponden
a su franja marítima de una milla.
FLORA
El pinar constituye un buen ejemplo
de bosque y matorral mediterráneo. El árbol
característico es el pino piñonero, que
cubre casi toda la extensión del parque aunque
también existen pequeños núcleos
de eucaliptos y pino carrasco. Otras especies vegetales
muy comunes son la sabina, el enebro, la jara, el romero,
lavanda ... La combinación de olores tanto en
días lluviosos como en épocas calurosas
es intensa y peculiar. La variedad de especies se completa
con la interesante flora que crece en las zonas húmedas
de los manantiales formada por musgos y otras pequeñas
plantas cuya existencia parece increíble a pocos
metros de la orilla. Hay que destacar también
la flora marina y en particular las praderas de posidonia
que se extienden a lo largo de la costa.
El parque está bastante cuidado y despejado de malezas para evitar
incendios y mejorar el crecimiento y desarrollo de los árboles y arbustos
y en general se puede decir que el bosque goza de muy buena salud.
Vista de Los Caños desde el Monte de Meca. Muy
pocos turistas se atreven a subir al parque natural... las playas son
demasiado atrayentes.
FAUNA
La fauna es la propia de un ecosistema
mediterráneo-oceánico. Lo más notorio
son las aves tanto marítimas como de interior.
La primera está representada por varias especies
de gaviotas, grajillas y la única colonia de garcillas
bueyeras de todo el litoral. En el interior son comunes
las rapaces: cernícalos , halcones y lechuzas
, así como numerosos insectívoros. Es habitual
oír el canto del cuco.
El parque alberga mamíferos menores como conejos,
liebres y otros roedores. El principal depredador observado
es el zorro.
Existen también poblaciones de camaleón,
lagarto ocelado y varias especies de lagartijas.
La fauna
costera ha sufrido un evidente retroceso durante los últimos
años.
A principios de los 90 era muy habitual encontrar pulpos,
sepias, centollos,
necoras, cangrejos... Existen determinadas zonas del
parque que se encuentran en buen estado por su menor exposición
al turismo, pero la sobre pesca y la presión permanente
de los mariscadores están reduciendo alarmantemente
la riqueza faunistica de la zona hasta la casi total
esquilmacion. |