Este es el nombre
de una de las aproximadamente treinta aldeas que
quedan hoy en el Parque. Estos pequeños poblados
tienen su origen en la colonización de la
Sierra siglos atrás y, especialmente, en la
búsqueda de zonas fértiles, en las
que poder cultivar huertos y frutales. Alcornoques,
y muretes de piedra nos llevarán hasta la
aldea de Los Madroñeros,
una de las mejor conservadas y, excepcionalmente,
habitadas en verano.
Longitud: 1,7 km.
Dificultad media: Baja.
Tiempo ida: 45 min. |